Tipologia y dimensiones de la pobreza en nuestra sociedad
      es un excelente texto de investigación de Nekane Jurado, miembro de la RED VASCA ROJA, fechado el 30 de marzo de 2000.


      6. CAUSAS DEL EMPOBRECIMIENTO

      "Si la gente pasa hambre cuando el hambre es objetivamente evitable,
      se comete violencia contra esa gente;
      sin importar que haya o no una relación clara sujeto-acción-objeto"
      (Johan Galtung)

      Ser pobre significa que las propias necesidades básicas en alimentación, alojamiento, sanidad ect. quedan insatisfechas de forma permanente e involuntaria, constituyendo así un resultado de violencia estructural del sistema económico, de su inequidad en el reparto de los bienes.

      La economía global es de suma cero: lo que uno gana otro lo pierde, a más acumulación en manos de sectores, empresas o personas, se contrarresta mayor nivel de expoliación medioambiental, salarial o de recursos básicos de otros.

      El Ejido sólo es un botón de muestra de la violencia del sistema económico. La desesperación, es invisible mientras se sufre en silencio, y sólo es objeto de atención por unos días cuando explota. Los responsables de la situación, los que apartaron sus ojos durante tanto tiempo se "dicen extrañados" porque los mira el ojo público de la televisión. Ante lo allí sucedido el horror puede estar justificado, pero la sorpresa no. La renta per capita de aquel lugar, parece que ha aumentado en un 400% en los últimos 20 años, en el otro polo están los que no entran en las estadísticas para calcular la renta per capita, los no contabilizados, los ignorados, aquellos con trabajo sol a sol, con salarios no regulados, hacinados en no-viviendas, sufriendo necesidades básicas en sanidad, educación. Están los ignorados que son los verdaderos artífices de la riqueza de los otros.

      Pero al hablar de pobreza, de explotación, siempre miramos hacia otro lado, no queriendo reconocer la realidad del patio de nuestra casa. Reconocer nuestra realidad "sin que seamos magrebís", significaría asumir la responsabilidad de nuestras instituciones públicas, de los políticos a los que votamos, o del nivel de impuestos que pagamos.

      6.1. Un acercamiento a la Desigualdad

      Somos conscientes que desigualdad en la distribución de la rentas y pobreza no son término sinónimos y reemplazables. Teóricamente ambos términos pueden llegar incluso a ser independientes, como pueden ser independientes rentas monetarias y satisfacción de necesidades básicas, ya que puede darse el caso de un aumento de rentas monetarias a la vez que los que las perciben tengan cada vez más dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Por otra parte podría abolirse la pobreza, es decir satisfacer las necesidades básicas de toda la población, manteniendo la "desigualdad" o la distancia de rentas entre los de arriba y los de abajo.

      Pero al margen de "debates teóricos" es sabido y probado que en la economía de mercado pobreza y desigualdad guardan una relación empírica, por eso consideramos interesante incluir un pequeño apartado a la desigualdad de rentas.

      6.1.1. Distribución de la renta entre los hogares de la C.A.P.V.(17)

      Los diferentes sistemas sociales de la Unión Europea, no sólo los de Hego Euskalherria presentan las mismas dificultades de lo que podríamos llamar "medición relevante": No es imposible conseguir datos de renta, de Presupuestos Familiares, de consumo, ect. (lo cual no quiere decir que sean datos fiables). Son datos que pertenecen al "economicismo midelotodo"(18). Pero tras esos datos globales, no existe nada, no tenemos a nuestra disposición los datos de las variables más relevantes para discutir la desigualdad, incluida la desigualdad entre sexos, o discutir la violencia estructural.

      Un indicador disponible de cómo se distribuye la renta dentro de la CAPV es la participación de cada porcentaje de hogares _decilas_ en el ingreso total.

      A través de las Encuestas de Presupuestos Familiares, se calculan los porcentajes de participación en el ingreso total de cada decila de hogares ordenados de menor a mayor ingreso, calculando así mismo el índice de concentración de Gini. Una mayor cercanía del índice a cero indica una distribución de la renta más equitativa, mientras que cuanto más se acerca al valor uno indica un proceso de concentración de la renta.

      Distribución del ingreso total por decilas de hogares 1981 y 1991.
      Indice de Gini

      D E C I L A

      1

      2

      3

      4

      5

      6

      7

      8

      9

      10

      Ind

      Gini

      10/1

      T. ESTADO 1991

      1981

      2.71

      2.47

      4..33

      4.07

      5.64

      5.42

      6.79

      6.68

      7.95

      7.94

      9.23

      9.23

      10.65

      10.68

      12.51

      12.56

      15.48

      15.52

      24.72

      25.37

      0.323

      0.372

      9.12

      10.27

      Araba 1991

      1981

      3.31

      2.88

      5.36

      5.04

      6.72

      6.83

      7.84

      7.85

      8.77

      8.63

      9.60

      9.24

      10.53

      10.35

      11.83

      12.23

      14.12

      14.56

      21.91

      22.33

      0.263

      0.307

      6.62

      7.75

      Bizkaia 1991

      1981

      2.63

      2.74

      4.66

      5.00

      5.98

      6.30

      7.10

      7.40

      8.08

      8.25

      9.08

      9.14

      10.37

      10.43

      12.31

      12.16

      15.02

      15.59

      24.76

      22.95

      0.314

      0.328

      9.41

      8.38

      Guipúzcoa 1991

      1981

      3.06

      3.10

      4.58

      5.50

      6.18

      6.71

      7.21

      7.52

      8.31

      8.43

      9.54

      9.47

      11.02

      10.61

      12.82

      12.14

      16.12

      14.95

      21.15

      21.51

      0.289

      0.299

      6.91

      6.94

      Fuente: INE. Encuesta de presupuestos Familiares 1980-1981 y Encuesta de presupuestos Familiares 1990-1991

      Como puede observarse, la distribución más equitativa se da en Araba, seguida de Guipúzcoa y Bizkaia, esta última con la distribución mucho más cercana a la media española. A pesar de que la distribución está menos concentrada que en la media del Estado, las diferencias de renta entre hogares son considerables.

      En 1991, en Araba el 20% de los hogares más pobres recibían solamente el 8,67% de la renta generada, mientras que el 10% de los hogares más ricos absorbían casi el 22%. Otra conclusión es que una décima parte de hogares, los más ricos, recibían casi tanto como el 40% del total de hogares más pobres.

      Bizkaia es el territorio histórico que presenta una peor redistribución de la renta. Mientras que el 40% de los hogares más pobres recibían en 1991 el 20,3% del total de renta, los 10% más ricos recibían el 24,76%. El 10% más rico recibía 9,4 veces más de ingresos que el 10% más pobre. Este desequilibrio se ha agudizado en la última década ya que en 1981 esta diferencia era de 8,38 veces. Quedando de manifiesto que los efectos de la reconversión industrial y el desempleo, que tuvieron mayor incidencia en este territorio, han contribuido a agudizar las diferencias de renta, con un mayor nivel de acumulación en las clases más altas.

      Dado el mayor peso relativo de Bizkaia en la economía vasca, en el periodo 1981-1991, el nivel de concentración de rentas ha aumentado en la CAPV, a pesar de que en Guipúzcoa prácticamente se ha mantenido el mismo nivel de redistribución a lo largo de la década, y en Araba ha mejorado considerablemente, siendo el territorio histórico con menores desigualdades, en 1991 la decila mayor recibía 6,62 veces más ingresos que la menor.

      Comparando con el Estado español, cabe decir que en 1981 la concentración de rentas era más acusada en el Estado español que en la CAPV (entre la última y la primera decila el ratio era de 10,27 y 7,81 respectivamente), pero en 1991 las diferencias se han hecho mucho menores (ratios de 9,12 y 8,16 respectivamente), como resultado de dos tendencias opuestas, por un lado una tendencia a mejorar la redistribución en el total del Estado, y por otro una mayor concentración en la CAPV, concentrada exclusivamente en Bizkaia, que en 1991 ha superado el nivel de concentración de rentas existente en el Estado español.

      Como conclusión, la "transición democrática" primero y el desarrollo de la "autonomía" después, han servido para aumentar la renta (sobre todo el patrimonio como veremos a continuación) pero no han servido para repartirla mejor.

      6.1.2. Distribución del Patrimonio

      La riqueza tiene dos componentes renta y patrimonio. Mientras que los estudios de distribución de la renta (percepción monetaria anual), tienen su cabida en análisis económicos, nos encontramos con que la distribución del patrimonio aparece opaca a los análisis.

      Esta distribución, sin poseer los datos registrales de propiedades inmuebles y sin conocer las relaciones personales de los distintos tipos de Depósitos y Valores, es imposible de realizar por el investigador en la materia. Una forma parcial de acercarse al estudio de la distribución de patrimonios, sería a través de la Declaración del Impuesto sobre el Patrimonio, pero la obligación de presentar dicha declaración en su generalidad es incumplida, y cuando se cumple es de mero trámite con datos anecdóticos(19).

      A pesar de las dificultades de la valoración, el Instituto de Estudios Fiscales y la Fundación Argentaria, entre otros, han tratado de acercarse varias veces a valorar este tema. De dichos estudios realizados para datos que incluyen hasta 1992, destacamos las siguientes conclusiones(20).

      • En los años centrales del boom alcista de la década de los ochenta (1986,87,88, y 89) el aumento anual del patrimonio neto ha superado a la propia Renta Nacional generada.
      • El aumento de los patrimonios fue más fruto de revalorizaciones que de inversiones.
      • En 1990 entre solamente un 2,5% de los declarantes del IRPF (Impuesto Renta Personas Físicas) disponían de más del 22% del total de patrimonio neto de los hogares del estado español(21), este dato se presume aún superior al considerar en nivel de fraude implícito en las declaraciones de estos sujetos.
      • La riqueza o patrimonios está mucho más concentrada que la renta
      • La revalorización de la vivienda y del suelo en los últimos cinco años (1994-1999) hace suponer que se está aumentando la concentración de los patrimonios. La subida de los precios inmobiliarios urbanos a una tasa media anual superior al 30%, ha servido para que los propietarios de patrimonio multipliquen por cuatro su valor.
      • Si bien es verdad que los propietarios que sólo poseen las viviendas que habitan, esta riqueza adicional es meramente teórica, lo que está fuera de toda duda es el empobrecimiento efectivo que ello ha ocasionado entre los no propietarios.

      6.2. Algunas de las causas estructurales del empobrecimiento

      Para un análisis de la evolución de las desigualdades sociales y del empobrecimiento debemos de considerar, entre otros factores, la evolución de las variables del mercado laboral y el acceso al uso de una vivienda Entre los diversos indicadores de pobreza, el paro y el empleo en precario, aumentan considerablemente la probabilidad de encontrarse en situaciones de carencias económicas inmediatas (renta) o a medio/largo plazo (riqueza), y la necesidad de vivienda lleva a un trasvase de renta entres sectores económicos.

      6.2.1. Consecuencias cuantitativas y cualitativas de la evolución del mercado de trabajo.

      Si bien en el periodo 1995-1999, la población ocupada ha aumentado en Hego Euskal Herria la reforma de 1994 posibilitó el gran desarrollo de los contratos temporales, hasta alcanzar cifras superiores a un tercio del total del personal asalariado. En 1999 de cada 100 contratos realizados 91,1 han sido eventuales. Respecto a la duración de los contratos 77,47% han tenido una duración inferior a 3 meses, 22% entre 3 y 12 meses y menos de seis de cada mil contratos ha sido superior a 12 meses. Así se ha consolidado en esta década un mercado laboral dual. Máxime cuando los salarios de este tipo de contratos se acercan cada vez más al Salario Mínimo Interprofesional, que como ya hemos señalado está por debajo del umbral de pobreza marcado por la OCDE.

      También el trabajo a tiempo parcial ha ganado en proporción en estos años. Pudiéndose decir, sin entrar en otras consideraciones, que aquellos que trabajan pocas horas tienen proporcionalmente menor protección social que el resto.

      A la vez que se esta aumentando la precariedad, está aumentando la jornada media anual, de los contratados a jornada completa. Así en la CAPV se ha pasado de las 1675 horas anuales de 1994 a 1794 horas en 1999.y en Nafarroa de 1712 a 1838 respectivamente(22). Este aumento de la jornada laboral se está dando a la par que la CAPV el 3º trimestre de 1999, ha cerrado con un balance de 30.000 hogares con todos sus miembros en paro, lo que supone 4,5% del total de hogares. Además en la misma fecha el número de parados que llevan buscando empleo más de dos años (parados de larga duración ) ascienden a 64.000 en la CAPV, representando el 42,5% del total de parados.

      6.2.2. Evolución de las rentas de activos.

      La dualización resultante del tipo de contrato, eventual o fijo, se refleja claramente en el nivel salarial. Así existen dos segmentos laborales cada día más diferenciados, los trabajadores fijos que gozan de las ventajas que les otorga la negociación colectiva y los trabajadores eventuales, muchas veces con salarios y condiciones diferentes al Convenio de la propia empresa.

      Esta dualización se está haciendo patente entre los llamados empleados y obreros, dado el hecho de que han sido principalmente estos últimos los que han concentrado los puestos de trabajo generados en el periodo 1995-1999.

      Si se compara la evolución de los salarios medios entre 1995-1999 ( Ver Anexo, cuadro nº 1) con la del índice general del IPC en el mismo periodo, se observa que mientras los precios aumentaron durante este periodo un total acumulado del 12,1 %, los salarios medios de los empleados lo hicieron un 6,4% en la CAPV y un 10,4% en Nafarroa y los de los obreros un 2,7% en la CAPV y un 5,4% en Nafarroa. Esto denota que a pesar de que las subidas salariales aprobadas por convenios se hayan ajustado más o menos a la evolución del IPC, la contratación temporal está distorsionando la evolución global de la masa salarial, reflejándose en salarios medios reales con pérdida progresiva del poder adquisitivo. Siendo la perdida mucho mayor en el colectivo de los obreros, que han perdido en cinco años casi un 10% de poder adquisitivo real en la CAPV y un 7% en Nafarroa

      6.2.3. Evolución de las rentas de pasivos.

      6.2.3.1. Prestaciones por desempleo.

      Entre 1994 y 1998 los beneficiarios totales por prestaciones de desempleo, incluidos los subsidios, han bajado en cualquiera de los indicadores analizados. Por una parte el número de beneficiarios se ha reducido en más de una tercera parte (40,3 %), mientras que el número de parados se reducía en el mismo periodo un 27%. Esto implica consecuentemente una tasa de cobertura descendente. Siendo la tasa de cobertura el porcentaje de parados que ha cobrado algún tipo de prestación en el año, esta tasa ha pasado de ser un 30% en 1994 a un 24,7% en 1998. ( Ver cuadro nº 2 del Anexo )

      Si se analiza las prestaciones anuales medias de los que han recibido prestación, se observa también un constante descenso. Si se toma 1994 como año base, las prestaciones medias cobradas han descendido un 15,5% en pesetas constantes.

      En una situación de gran rotación (entrada-salida) del mercado laboral el reflejo es una protección social inferior, tanto de la tasa de cobertura, como de las prestaciones medias recibidas. Este hecho se da como consecuencia directa de que son los mismos trabajadores-parados los que quedan más afectados por la contención salarial y aplicación de salarios mínimos cuando son contratados, y acreditan un menor tiempo de cotización y menores bases cuando están en situación de desempleo.

      Por otra parte hay que resaltar la presencia del desempleo de larga duración, el 42,5% del total de parados en la CAPV, y cuya incidencia es superior entre las mujeres.

      6.2.3.2. Pensiones

      Con la Ley 26/ 1990, actualmente integrada en el R.D.L. 1/1994, de 20 de junio, se crearon las pensiones no contributivas de la seguridad Social. Esta ley extiende el derecho a las pensiones por jubilación e invalidez a todos los ciudadanos que no hayan cotizado, o lo hayan hecho de forma insuficiente, para tener derecho a una pensión contributiva y carezcan de recursos económicos suficientes.

      Pensiones contributivas.

      Las pensiones en la C.A.P.V. han tenido una tasa real de crecimiento acumulado del 5,5% entre 1994 y 1998. Este incremento real se debe en gran medida al "efecto sustitución", consistente en la considerable diferencia que existe entre el montante económico de las bajas por fallecimiento y las nuevas altas en el sistema. Los beneficiarios del SOVI (Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez en vigor hasta el 1-1-1964) van siendo sustituidos paulatinamente por los del régimen General de la Seguridad Social. En 1998 la pensión media del SOVI ha sido de 33.200 pesetas mensuales frente a las 105.100 del Régimen General. Parte de las bajas por fallecimiento son del SOVI, y las que los son del Régimen general tienen unas pensiones consolidadas muy inferiores a las nuevas altas.

      A pesar del crecimiento real de la prestación por pensiones (ver Anexo, cuadro nº 3), se observa no sólo que las pensiones están muy lejos de los salarios (en 1998 la pensión media ha sido de 90.300 pts. mensuales frente a las 250.699 pts. de media salarial), sino que, como ya se ha señalado en el punto 2.5, todas las pensiones medias excepto las de jubilación e invalidez del Régimen general están por debajo del umbral de pobreza determinado por la OCDE

      Respecto a las pensiones de jubilación o invalidez, únicas que superan el umbral de pobreza, cabe decir que la mayor parte de los beneficiarios de este tipo de pensiones suelen ser varones, casados, con lo cual la pensión se constituye como única fuente de renta en un hogar, formado al menos por dos personas, por lo que teniendo en cuenta al hogar, y no al perceptor individual, se sitúan también por debajo del umbral de pobreza señalado.

      Pensiones no Contributivas.

      Estas pensiones son de cuantías mínimas establecidas anualmente por los Presupuestos generales del Estado, situándose por debajo del Ingreso .Mínimo de .Inserción. En Bizkaia y Gipuzkoa se ha conseguido igualarlas al IMI para este año 2000. En 1998 su importe mensual era de 36.800 pesetas.(Ver Anexo Cuadro nº 4)

      Se detecta un elevado crecimiento de los beneficiarios de pensiones no contributivas por invalidez. Esto se explica en parte por el aumento de los periodos mínimos de cotización para tener acceso a esta pensión en el Régimen General. Por ejemplo un joven de 30 años tendría que haber cotizado como mínimo 7 años para generar derecho, esto es difícil si se tienen en cuenta las tasas de paro entre menores de esta edad. Por otro lado las tasas de accidentalidad e invalidación alcanzan también los mayores porcentajes en menores de esta edad. Todo lo que indica un progresivo aumento del número de perceptores de esta prestación.

      6.2.3.3. Otras prestaciones sociales:

      Las ayudas económicas que se otorgan socialmente, a personas sin otra fuente de ingresos y sin derechos adquiridos a percibir pensiones, son el IMI y el AES.(Ver Anexo cuadros nº 5 y 6)

      El Ingreso Mínimo de Inserción Social (IMI) tendría como objetivo garantizar un nivel mínimo de recursos económicos. Pero se da la paradoja que mientras el Gobierno Vascongado en 1996 cifraba en 57.000 pts al mes el Umbral de Pobreza ( es decir todos los que no alcanzasen estos ingresos son considerados pobres) otorgaba una renta IMI por importe de 44.000 pts al mes, con lo cual el IMI se perfila como una renta de mantenimiento de la pobreza. EL IMI que se recibe queda un 23% por debajo del propio Umbral de Pobreza, lo que marca ya la situación de pobreza grave en la que se mantienen sus perceptores.

      Las Ayudas de Emergencia Social (AES) son prestaciones económicas, dirigidas a personas cuyos recursos resultan insuficientes para hacer frente a gastos urgentes de carácter básico. Y en la práctica se destinan casi en su totalidad a pagos de vivienda ante la amenaza de desahucio; lo que pone de manifiesto el grave problema de vivienda que sufre un amplio colectivo social.

      El número de beneficiarios se está manteniendo bastante estable y está muy por debajo de los resultados que arroja la encuesta de pobreza del Gobierno Vascongado. Según esta encuesta el número de hogares en situación de pobreza era en 1996 de 38.682 hogares, mientras que en dicho año sólo recibieron el IMI 16.050 hogares, o sea que sólo recibieron el IMI cuatro de cada 10 hogares en situación de pobreza. (no se olvide que además los datos de pobreza oficiales ya quedaron "reducidos a mínimos" en el último informe del Gobierno Vasco)

      6.2.4. El acceso a la vivienda como factor de empobrecimiento.

      En nuestro medio social y cultural poseer una vivienda en propiedad ha sido sentido como necesario para la creación y desarrollo de una unidad convivencial En los últimos quince años hemos asistido a un crecimiento del precio de las viviendas totalmente desconexionado de la evolución general de la economía, y que ha hecho que el acceso al uso de una vivienda se haya convertido en el primer factor de concentración de la riqueza.

      El mercado ya ha expulsado a las rentas salariales bajas de poder acceder a la compra de una vivienda. Según el último informe del Gobierno Vasco(23), 9 de cada 10 personas que necesitan vivienda no pueden satisfacer su necesidad. (Ver Anexo, cuadro nº 7 y 8) Las rentas medias acceden a ella con tal sacrificio inversor, que el optar por una vivienda les restringe totalmente su nivel de consumo en el resto de bienes. Esto además de estar conteniendo la demanda privada en el resto de bienes, está suponiendo un trasvase de rentas de gran magnitud. Las rentas se trasvasan desde los salarios medios-bajos hacia los poseedores del suelo y hacia las entidades financieras lo que está determinando la concentración de patrimonio ya citada.

      Cuando se pone en relación el salario medio con el precio medio de las viviendas, inmediatamente se observa lo que comentamos. Así en 1985 el precio medio de una vivienda en Hego Euskalherria oscilaba en torno a los 3.500.000 pesetas, y el salario anual medio en 1.400.000 pesetas, con lo que el precio de la vivienda equivalía a unos de 2 años y medio de salario anual. En 1999(24) el precio medio estaba en 29.200.000 pts, y el salario anual medio en 3.300.000 con lo que el precio de la vivienda equivalía a casi 9 años de salario anual.

      Pero está relación se realiza para la media salarial global. Cuando la realidad es que los necesitados de primera vivienda, suelen situarse en salarios medios mucho más bajos (casi el 50% por debajo de la media global). Y por otra parte los datos de precios utilizados son algo inferiores a lo realmente pagado en el mercado, además que en dichos precios no se incluyen los costos de financiación del préstamo(25).

      Los ingresos medios mensuales de los que necesitan primera vivienda o necesitan cambiar por aumento de la unidad de convivencia son de 163.000 pts mes en la CAPV y ligeramente inferiores en Nafarroa. Estos ingresos significan que su capacidad máxima de endeudamiento es de 62.000 pesetas al mes, lo que significa que como máximo pueden conseguir un crédito de 13 millones 13 millones. Dándose el hecho de que en vivienda libre y usada solo estaban en este precio menos de un 1% en la CAPV. En Nafarroa la situación no ha alcanzado esta alerta roja, pero se está acercando a grandes pasos hacia niveles de precios incompatibles con los niveles salariales.

      Con estos datos podemos hacer un simple cálculo matemático: Si el precio medio sin costes financieros en la CAPV de una vivienda usada era en 1999 de 29.200.000 pesetas, (según Gobierno Vasco), con un 70% más por financiación acabaría en un valor de 49.640.000. A razón de 62.000 pesetas al mes se necesitarían 800 meses para pagarla, es decir 66,7 años. Ante esto sólo podemos decir que el mercado ha ido demasiado lejos, escapándose ya de cualquier lógica.

      En el centro de la cuestión está la responsabilidad o prevaricación de las Administraciones públicas por vehiculizar mecanismos que permiten el fraude en la venta de viviendas de protección oficial, que gravan al tipo mínimo los incrementos de patrimonio de toda esta especulación, que permiten que el dinero negro se blanquee a la luz del sol, y que está asistiendo impasible al hecho de cómo la banca y los fondos de inversión están comprando en loca carrera todo el suelo en venta susceptible de recalificación urbana en Hego Euskalherria. El monopolio del suelo se está consolidando, la concentración seguirá agudizándose a través de explotar la necesidad más básica que es el poseer un lugar donde residir.

      Caracterización de la pobreza de acumulación.

      Tratando de caracterizar el contenido real de la pobreza de acumulación, hay que señalar inicialmente que se manifiesta en una extremada diferenciación en términos de recursos patrimoniales con respecto al resto de la población. Así la media de recursos patrimoniales per capita es de 431.054 pesetas en los grupos más desfavorecidos, lo que apenas supone un 15,6% de los recursos correspondientes a los del grupo de población situados en un nivel medio _el nivel de recursos medios per capita en este grupo es de 2.768.370 pesetas _ y un 5,6% del relativo al colectivo en situación de bienestar _ con unos recursos patrimoniales medios per capita de 7.696.403 esetas _.

      Evolución entre 1986 y 1996 de las formas de tenencia de una vivienda en hogares en situación de pobreza de acumulación.

      Formas tenencia de la vivienda

      1986

      1996

      Propiedad

      58,9

      25,1

      Alquiler

      39,1

      60,4

      Otra situación

      1,8

      14,5

      Datos en porcentajes
      Fuente: Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales 1996

      Esta diferenciación patrimonial es el resultado de un distinto acceso al disfrute de vivienda. Un 79,9% de los hogares en situación de pobreza de acumulación carecen de vivienda en propiedad, con un 60,4% de estos hogares en situación de alquiler. En cambio en los demás grupos resulta dominante la propiedad, situándose en un 71,5% en los grupos intermedios y llegando al 99,1% en los casos de los hogares en situación de bienestar.

      En contraste con esta tendencia dominante a la propiedad cabe señalar un cambio fundamental, asociado a la consolidación del alquiler como forma de tenencia entre el colectivo pobre. En 1986 la proporción de hogares pobres de acumulación en situación de alquiler era de 39,1%, frente al 60,4% de 1996, en contra de las tendencias del conjunto que siguen consolidando la tenencia en propiedad.

      El precio de alquiler mensual medio ofertado el 3º Trim. de 1999 en la CAPV fue de 95.000 pesetas. (Ver Anexo cuadro nº 10) Observándose que 72,3 de cada 100 viviendas en alquiler tienen una renta mensual superior a 75.000 pesetas, es decir por encima del Salario Mínimo Interprofesional y en 33 de cada 100 el alquiler es superior a 100.000 pesetas, lo que supone un 45% superior al S.M.I.

      Si tenemos en cuenta el elevado coste de las viviendas en alquiler, parece claro que este coste puede aparecer como uno de los principales elementos condicionantes de la calidad de vida en este colectivo, y en general, en el conjunto de los hogares vascos afectados por problemas graves de pobreza.

      Es obvio que no solamente el desempleo es un generador de pobreza y marginalidad. Hoy en día en Euskalerria ya no solamente debemos de analizar las tasas de paro, sino que hay que analizarlas conjuntamente con el tipo de contrataciones y salarios medios de l@s emplead@s, ya que tras muchos de estos contratos se esconden realidades en las que la trabajad@r es más un "cuasi-parad@", con el nivel de prestaciones sociales, o con la posibilidad o no de acceder al disfrute de una vivienda.

      Las consecuencias generales en Euskalherria son una gran congelación en la creación de nuevos hogares, lo que es una causa añadida para el retraso en la edad de emancipación de l@s jóvenes. Incluso son causa directa de un parte importante de la violencia domestica, dado que las mujeres deben, en muchos casos, de aguantar situaciones de convivencia muy difíciles al no poder hacer frente al coste de un hogar independiente, ya que ni el paro ni la temporalidad y/o remuneración salarial les proporciona rentas suficientes para acceder a una vivienda.


      (17) Datos de Nafarroa no disponibles. Texto

      (18) Amando de Miguel.- La Sociedad Española .-Edit Alianza. Madrid Texto

      (19) La recaudación fiscal por el Impuesto del patrimonio apenas llega al 2% de lo recaudado en IRPF (Impuesto Renta Personas Físicas). Texto

      (20) J.M. Naredo.- Fundación argentaria “ Composición y Distribución de la riqueza de los hogares españoles” Texto

      (21) Aunque los datos que facilitamos son para el total del estado español, los niveles de concentración pueden suponerse análogos en Hego Euskalherria, presunción que se desprende de la analogía en variables económicas que determinan la concentración. Texto

      (22) Boletín de Coyuntura Regional nº 22. Ministerio de Economía y Hacienda Texto

      (23) Informe Sobre Vivienda. Mayo 1999. Gobierno Vasco. Dtº O.T.V.M.A. Texto

      (24) Encuesta sobre oferta de Viviendas, Garajes y locales en la CAPV.3º trimestre de 1999. Departamento de Ordenación del Territorio, Vivienda y Medio Ambiente Texto

      (25) El coste financiero en el precio final de una vivienda alcanzaba hasta un 70% para el primer acceso. Entre los que acceden por primera vez a la propiedad de vivienda las peticiones de préstamo son del 80 al 100% del precio de la vivienda, y por cada 100 pesetas que reciben acaban devolviendo 170 (con tipos de interés actualizados a 1998) Texto



      7. LA "FUNCIONALIDAD" DE LA POBREZA

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